Mucha gente trata sus redes sociales como un tablero de anuncios: publica lo que ya tenía, en automático, y espera. Las plataformas premian exactamente lo contrario: variedad de formatos, contenido útil y conversación.
Estas son las cinco ideas de la entrada original, actualizadas a como funcionan las redes hoy.
La versión corta: video corto para que te descubran, presencia solo donde está tu cliente, datos para decidir, utilidad por encima de promoción y creadores que de verdad hablen con tu público.
1. Impacta con video (las imágenes ya no bastan)
En 2016 recomendaba un buen cartel con una fotografía bonita. Hoy el descubrimiento en Instagram, TikTok, YouTube y hasta LinkedIn pasa por el video corto. No necesitas producción de cine: necesitas los primeros tres segundos bien pensados y una idea clara por video.
Pruébalo así: toma la pregunta que más te hacen tus clientes y contéstala en 30 segundos frente a la cámara. Esa es tu primera serie.
2. Expándete con criterio, no por miedo a perderte algo
La idea original decía que exploraras redes especializadas según tu negocio. Sigue siendo cierto, con un matiz: es mejor estar muy bien en dos redes que mal en seis. Elige con base en dónde está tu cliente, no en dónde está la conversación de moda.
- ¿Vendes a empresas? LinkedIn primero.
- ¿Producto visual o para menores de 35? Instagram y TikTok.
- ¿Algo que se busca y se aprende? YouTube.
- ¿Atención y ventas en México? WhatsApp, que también es una red social aunque no lo parezca.
3. Analiza (y decide algo con lo que analizas)
El error que señalaba en 2016 sigue siendo el más común: publicar sin revisar qué funcionó. Hoy las herramientas nativas de cada plataforma dan suficiente información para empezar. La clave es mirar cada mes tres cosas: qué contenido generó conversaciones, cuál llevó tráfico a tu sitio o a tu WhatsApp y cuál terminó en una venta.
4. Sé útil antes que promocional
Publicar recomendaciones y datos interesantes de tu industria, aunque no vendan nada de frente, sigue construyendo la marca mejor que cualquier promoción. La regla que uso: por cada publicación que pide algo, al menos tres que dan algo.
5. Alianzas con creadores (no solo «influencers»)
La idea original era buscar a la persona más influyente de tu campo. Hoy funciona mejor al revés: creadores más pequeños, muy especializados, con una comunidad que confía en ellos. Cuestan menos, conectan más y suelen tener mejores tasas de interacción.
Dos cuidados: que la colaboración se identifique claramente como publicidad y que midas resultados con enlaces o códigos propios, no con promesas de alcance.
Las redes atraen; el seguimiento vende. Si los mensajes que llegan por redes se quedan sin respuesta o sin registro, ese es el siguiente problema a resolver. Platiquemos.
Esta entrada nació en la primera versión de este blog. La reescribí y actualicé en octubre de 2026: lo que ya no aplicaba, lo digo; lo que cambió, lo corregí.
Fernando Martínez es director de tecnología (CTO), programador desde 2008 y alguien que todavía cree que el marketing se mide en ventas, no en aplausos. Más sobre mí · Escríbeme



